Dos semanas atrás se llevaron a cabo las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias y al respecto, el domingo pasado en este mismo espacio hice referencia a los resultados en nuestra región, aguardando unos días más para hacer un breve análisis de lo sucedido a nivel nacional, donde la gran sorpresa la dio el candidato libertario Javier Milei, quien consiguió el primer lugar y quedó muy bien posicionado respecto de las elecciones generales de octubre.
En el editorial del 11 de junio, me atrevía a afirmar, textualmente, que “mal que les pese a las dos fuerzas políticas más importantes de nuestro país, tal vez el único que se ha atrevido a ser claro en sus ideas es Javier Milei, quien tiene un plan bien definido, más allá de que guste o no”.
Y evidentemente no estuve demasiado lejos de la realidad, puesto que un 30 por ciento de los votantes eligieron al excéntrico candidato, que supo aprovechar además el descontento y la desilusión que han sabido generar tanto Unión por la Patria como Juntos por el Cambio a nivel nacional.
También afirmé en aquella ocasión y lo sigo pensando hoy, que desde mi punto de vista, las propuestas del candidato de La Libertad Avanza no son las convenientes para nuestro país y además, difícilmente podrían llevarse adelante con éxito, de la misma manera que no comparto sus formas violentas de expresarse, pero eso nunca me llevaría a expresar que el pueblo se equivocó al preferirlo o que quienes lo eligieron “no sabían qué estaban votando”. Ese creo que es un error que muchos han cometido, subestimando de esta manera a la gente que con su voto no sólo eligió un candidato, sino que envió un fuerte mensaje a los partidos políticos tradicionales, que parecen no haber entendido el aviso, pues lejos de comenzar a transmitir propuestas claras y contundentes, parecen haber unido fuerzas con el único objetivo de denostar al ganador de las PASO.
Aclaro que no me parece mal que cada partido explique lo negativo que podría ser para el país la aplicación de determinadas políticas que propone su contrincante, de hecho todos, sin excepciones, lo hacen permanentemente, pero estoy convencido que ello debe ir acompañado de un proyecto serio, creíble y que inspire confianza, y no simplemente repetir latiguillos de campaña.
Estoy convencido que si en lugar de estar lanzándose “dardos” permanentemente, si en lugar de considerar “enemigos” a los contrincantes, las fuerzas políticas decidieran reunirse, buscar consensos y acordar políticas de Estado que le dieran certezas y esperanzas a la comunidad, tendrían mejores resultados en cuanto a su relación con los ciudadanos. Y no hablo de unificar ideas ni modelos, me refiero a algo más profundo y es que logren acuerdos y trabajar en conjunto por el bien del país y no únicamente pensando en si tal o cual medida sirve o no sirve para las próximas elecciones. Con ese pensamiento, apareció un tercero al que muchos subestimaron y ganó las Primarias.
De acá a octubre veremos cual es la reacción de unos y otros.
Carlos Laboranti, director ejecutivo.