Las primeras referencias de la realización de las ferias de ciencias datan de 1967, en el seno del Conicet, con el apoyo de Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina, cuando un grupo de jóvenes le propuso exponer los trabajos científicos en los colegios.
Desde aquellas épocas y, después de casi 60 años, las mismas se han transformado en uno de los puntos fuertes de la educación, porque las mismas logran que estudiantes y docentes trabajen mancomunadamente tras un proyecto determinado, lo cual implica un gran aprendizaje.
El viernes pasado, se llevó a cabo en el Instituto Calasancio Divina Pastora de Lobería, la 32º Feria Regional Educación, Arte, Ciencia y Tecnología 2024, constituyendo un espacio de muestra de trabajos generados en las aulas de instituciones de los diferentes niveles y modalidades de Educación que fueron seleccionados en los distritos de Balcarce, Necochea, Lobería, San Cayetano y Tandil.
Quienes hayan visitado la Feria, habrán podido ver con qué seriedad trabajan las instituciones educativas, fomentando la investigación en sus alumnos, que desde muy pequeños, aprenden a desenvolverse solos, a hablar en público, a indagar, investigar y manejar sus conocimientos. Y así, mediante el estudio y la curiosidad, van trazando el rumbo de sus vidas.
Sin dudas que genera felicidad, orgullo e ilusión para nuestro futuro, ver a niños de distintas edades, algunos muy pequeños, participando con entusiasmo y con un poco de nerviosismo, defendiendo sus trabajos ante el jurado calificador.En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y la innovación, la Feria de Ciencias se presenta como un escenario fundamental para el desarrollo de las nuevas generaciones. Este evento, es más que una mera exposición de proyectos: es una plataforma para fomentar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico en nuestros jóvenes.
Esta Feria permite a los estudiantes mostrar sus talentos y pasiones, además de compartir sus ideas y descubrimientos con la comunidad. De esta manera, se fomenta la colaboración, el intercambio de conocimientos y la inspiración mutua. Además, ofrece una oportunidad única para que los estudiantes reciban retroalimentación y orientación de los evaluadores, lo que les permite refinar sus habilidades y enfocar sus objetivos.
Vale decir que gran parte del éxito de la instancia Regional desarrollada días atrás, se debe al gran trabajo de los educadores, que supieron estimular a los alumnos para presentar y enriquecer sus proyectos.
Tras la hermosa jornada vivida el viernes en Lobería, nos queda la certeza de que hay futuro, pues los niños y adolescentes una vez más mostraron curiosidad, interés, ganas de investigar y sorprendieron con excelentes proyectos.
Es por esto que nos parece fundamental que la Dirección General de Cultura y Educación siga apoyando y promoviendo la Feria de Ciencias en nuestras escuelas y comunidades, ya que sin dudas es una de las grandes fortalezas de nuestro sistema educativo, apostando por un futuro más venturoso y sostenible para todos.
Carlos Laboranti, director ejecutivo