El pasado domingo 22 de septiembre, la Capital argentina amaneció preparada para uno de los eventos deportivos más importantes de América Latina: la Maratón Internacional de Buenos Aires.
Más de 14.000 corredores tomaron las calles porteñas, mientras miles de espectadores llenaron las veredas de Palermo, la Recoleta y el microcentro, entre otras zonas. El ambiente festivo se mezclaba con la emoción para transformar la jornada en una experiencia única para participantes y aficionados.
Entre los miles de participantes, estaban el loberense Gori Calabrese y el sanmanuelense Marcos Álvarez, que hizo su debut en la distancia de 42 kilómetros.
A la habitual dificultad que tiene correr esa distancia, se le sumó una alta temperatura y, fundamentalmente una elevadísima humedad, que según los especialistas, transformó esta edición en una de las más difíciles de todas las que se han realizado hasta el momento.