El abundante año de lluvias que estamos transitando, ha puesto en jaque a la producción agropecuaria de nuestra zona y de otras tantas zonas del país, según los analistas agropecuarios, hay una reducción importante del área sembrada de cultivos de invierno, y con muchas hectáreas afectadas por el exceso hídrico, lo que nos hace pensar en una fuerte reducción en la cosecha de fina. A la vez que se plantean dudas respecto a la inminente siembra de girasol, soja y maíz (denominada cosecha gruesa), en tiempo y forma.
Según los registros de precipitaciones que lleva adelante la Cooperativa General Necochea, en lo que va del año, ha llovido más que el promedio de los últimos diez años en toda la región. Los registros de lluvia, superiores en la mayoría de los casos en más de cien milímetros en estos ocho meses respecto de un año promedio, han conformado un panorama inquietante, que producirá fuertes pérdidas para los productores y en consecuencia a la economía de todas las poblaciones a las que llega Sendero Regional.
En los primeros días de diciembre se producirá la cosecha de cebada y a mediados la de trigo, que según lo que preanuncian los productores de esta zona será mucho menor a los previsto, producto de la existencia de muchas tierras inundadas y la persistentes lluvias sobre los cultivos de cebada que afectan directamente su normal desarrollo y consecuentemente su rendimiento.
También la actividad ganadera se ve afectada toda vez que vastas extensiones quedan bajo el agua perdiendo grandes cantidades de pastos nuevos y la pasibilidad de la generación de forrajes.
Este efecto conjunto en la reducción de ingresos de las actividades agrícolas y ganaderas, sin duda golpeará la economía regional tanto a nivel comercial como de servicios, dado que nuestra zona es netamente agro dependiente.
Asimismo dan cuenta que el pésimo estado en el que ha quedado la mayoría de los caminos ribereños impide el ingreso de insumos y máquinas como para ejecutar una siembra adecuada de la gruesa.
Muchos sostienen que las consecuencias de este fenómeno de precipitaciones se ha visto potenciado por la falta de las obras hídricas que desde hace años se reclama al gobierno provincial. El cambio climático de los últimos tiempos completa el panorama de los causales de esta angustiante realidad.
La cadena agroexportadora, con Puerto Quequén como puerta de salida al exterior de nuestra producción, es la polea en la cual se basa la economía de esta región del sudeste bonaerense.
La comprometedora encrucijada en la que el factor climático ha puesto al campo por estos meses, no hace otra cosa que incrementar la preocupación de este importante sector productivo motor de nuestra economía regional.
Carlos Laboranti. Director ejecutivo.